María también fue niña, como tú, como yo, como cada uno de los alumnos de Infantil y primer ciclo de Primaria que, en el día de hoy, 21 de noviembre, han acompañado a la Virgen recordando cómo fue su presentación en el templo.
Sus padres, San Joaquín y Santa Ana, cumpliendo con los preceptos de la época, llevaron a María al templo para presentársela a Dios, aunque de todos es sabido que Dios ya la había preservado sin mancha, desde antes de su nacimiento, para su gran obra, ser la Madre de Dios y, así mismo, Madre de la Iglesia.
El significado que se recoge de esta presentación es acercarnos a una niña llena de virtudes, y al mismo tiempo, lo más cercana y parecida a nuestra condición humana, criada en un hogar sencillo, dependiente de los cuidados de sus padres, dócil, obediente y con el corazón puesto en Dios.
Los más pequeños han disfrutado acompañando a María Niña con sus cantos y cuidando hasta el último detalle de una procesión preparada con mucho mimo. Sus caras, llenas de alegría e ilusión, nos hacen a todos mirar a María con corazón de niño.
A esto nos invita la Iglesia hoy, a mirar el corazón inmaculado de María para hacer el nuestro lo más semejante posible al suyo, y dejarlo en sus manos de Madre para que ella pueda ofrecérselo a Jesús.











