El colegio ha acogido este sábado, 13 de junio, los actos de conmemoración del 25 aniversario de la promoción 2000-2001. Hasta 34 alumnas y alumnos nos reunimos en un evento para celebrar las bodas de plata de aquella hornada que estrenó la ESO, rodeados por padres y madres y por una nueva generación de pequeños, hijas, hijos y sobrinos que han tomado el relevo en las aulas.
El encuentro empezó la tarde del viernes. Muchos de los antiguos alumnos y alumnas han viajado desde otros puntos de la geografía española para reencontrarse en Melilla y la primera parada para algunos fue la fiesta de convivencia del colegio, un aperitivo para abrir la puerta a la nostalgia.
Pudimos volver a recorrer las pistas del patio del recreo entre puestos de chucherías, pinchitos y bebidas; asomarnos a las rejas de las ventanas del aula de tecnología para comprar tickets y bailar con la misma gracia que en la adolescencia, pero mucha menos vergüenza.
El sábado amaneció con la promesa del recuerdo. Las primeras lágrimas asomaron bajo el rímel al reconocer en las antiguas compañeras y compañeros los rostros infantiles por los que ha pasado el tiempo. Hay quienes no se veían desde que abandonaron el centro. Los abrazos y besos con los profesores atemperaron los nervios de entrar en la capilla rodeados de familiares y amigos para arrancar el acto de aniversario con una eucaristía.
Quizás para sorpresa de muchos, o de pocos, las voces resonaron casi de forma automática al entonar de nuevo los cantos del coro que forman parte inextricable de nuestra historia en el colegio. A la guitarra nos acompañaron Luisa Perez, nuestra psicóloga, Antonio Portales, alumno de la promoción, Mª Amparo Conesa y Rosa Godino. “María de la Soledad”, “La gota”, “El loco”… las canciones brotaban en plegaria bajo la escucha de la Divina Pastora, cuya compañía rogamos cantando “Santa María de Paz y Bien” en un cierre con palmas antes de dirigirnos al salón de actos para recibir la insignia de plata.
Somos todos los que estaban, pero no estuvimos todos los que somos. Tantas caras y nombres entrañables se echaron de menos e hicieron acto de presencia en anécdotas, comentarios y chascarrillos de grupo en un brillante discurso narrado por Luisa Nieto y Luis Arturo Conesa. Un recuerdo encarnó el silencio. Los alumnos de la promoción rindieron homenaje a Abdelaziz Mohamed Luque, Blasi, fallecido en 2002. Por siempre adolescente en la memoria, algo de él, de su fuerza y su carácter, de su sonrisa y su presencia, ha crecido con todos nosotros. Aquel chaval también se ha hecho hombre junto a sus compañeros, en nuestra recuerdo.
Nos esperaba en el aparcamiento una COA, como las que tantas veces nos devolvía a casa tras las clases, para trasladarnos hasta el restaurante La Roca, donde seguimos la reunión y la charla con los profesores que nos acompañaron: Marimel Pérez, Maite Tellez, Virginia Ruiz, Rocío G. Linares, Manolo Ortega, Mª José Azuaga, Mª Carmen Vergara, Mª Carmen Vergara, Mª Angeles y Luisa. Caída ya la noche, las despedidas se hicieron agridulces y entre los adioses se colaba el deseo de regresar al lugar donde todo empezó.
Gracias a las hermanas y profesores que nos han recibido con los brazos abiertos como quien vuelve realmente a casa.
Paz y Bien.






