El pasado 8 de junio, el Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo se vistió de gala para conmemorar el 25º aniversario de la promoción 1998-1999. La celebración, cargada de emoción y nostalgia, reunió a antiguos alumnos, profesores y personal del colegio en un evento que destacó la importancia de los lazos forjados en aquellos años escolares. Celebración que duró dos días y en la que volvieron a florecer recuerdos, amistades, que ya cumplen un cuarto de siglo.
La celebración comenzó el viernes por la noche con una cena de reencuentro. La cena estuvo marcada por risas, abrazos y el intercambio de historias mientras los asistentes se ponían al día con sus viejos amigos.
Y llegó el día, el ansiado momento de volver a la que durante tantos años fue su casa, comenzando con una calurosa bienvenida de la presidenta de la Asociación de antiguas alumnas, María Ángeles Ruiz, que con tanto esmero ha preparado este encuentro, en colaboración con la Junta Directiva de la asociación.
A continuación, asistieron junto a sus familiares a celebrar con alegría la Eucaristía, presidida por el vicario episcopal de Melilla, D. Eduardo Resa, que, tan cercano como siempre, dirigió a los antiguos alumnos unas cariñosas palabras. Fue un momento de reflexión y gratitud, bajo la mirada de la Divina Pastora y nuestra fundadora Madre Carmen, en el que también se recordó a aquellos compañeros y profesores que no pudieron acompañarles, pero que han estado presentes en el recuerdo en todo momento.
Durante la Misa se entonaron algunos de aquellos cantos que perviven en la memoria de tantos antiguos alumnos, fruto de innumerables ensayos en la hora del recreo con el Coro del colegio. La Eucaristía culminó con el canto del “En Ti Madre confié”, recuerdo de aquel Rosario de la Aurora del año 1999 en que se despidieron de nuestra Madre con lágrimas en los ojos, pero sabiendo que siempre estaría a su lado en el camino. Con él, los antiguos alumnos se volvieron a consagrar a la Virgen, con la esperanza de que los siga acompañando a lo largo de su vida.
Posteriormente, la celebración continuó en el salón de actos, con la puesta de insignias, presidida por la Presidenta de la Asociación de Antiguos Alumnos, en la que, acompañados de hermanas, profesores y familiares, 23 antiguos alumnos volvieron a recibir tan simbólica distinción.
A la finalización del acto, sor Paula leyó unas palabras dirigidas a los antiguos alumnos de parte de sor Gema, en un momento de sorpresa y especial emoción y dos antiguas alumnas, Cristina Guerrero y Maite Pérez, pronunciaron un emotivo discurso, en el que, además de contar aventuras y anécdotas, agradecieron especialmente a la Asociación de Antiguos Alumnos y al colegio, el cariño con el que se les ha recibido en la que hoy en día siguen considerando su casa.
El evento también contó con un almuerzo de confraternización, donde los asistentes pudieron disfrutar de una deliciosa comida mientras continuaban compartiendo recuerdos y actualizando a sus compañeros sobre sus vidas ya en un ambiente más distendido.
Durante todo el evento estuvo muy presente que, si bien todas y cada una de las promociones que han pasado por nuestro centro es especial, esta tiene la particularidad de que fue la primera promoción de la LOGSE, la primera que salió del Colegio directamente a la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) y, por ello, seguramente la única en que sus alumnos fueron los mayores del colegio dos cursos, con todo lo que ello conlleva.
Los antiguos profesores presentes recibieron un obsequio de reconocimiento especial por su dedicación y por haber sido pilares fundamentales en la formación de los alumnos y se concluyó la celebración con una proyección de fotos de los mejores momentos vividos en el colegio junto con una pequeña sorpresa final, el saludo de muchos compañeros y profesores a los que no les fue posible asistir.
La promoción 98-99 agradecemos a todos los que han hecho posible este día tan especial.






