Esta mañana nos hemos unido en convivencia para comenzar el curso recorriendo diferentes rincones en los que teníamos como valores principales la Verdad y la Coherencia, que nos acompañarán todo el año junto con el lema “comotú”.
En estas cuatro dinámicas hemos reflexionado, por grupos, sobre el Himno de Madre Carmen, nos hemos reído jugando al teléfono escacharrado; hemos aplaudido, entusiasmados, adivinando sus pensamientos y en la capilla hemos sentido cómo nos hablaba. Todos hemos sido destinatarios de una carta recibida con emoción y cariño. En una de ellas, la Madre escribía:
Querida hija:
Me alegra saber que hoy te tengo más cerca para decirte algunas cosas. Ahora es un momento importante ya que se inicia un nuevo curso y la ilusión y alegría con la que llegas debe perdurar hasta finales de junio. Los niños y los compañeros te ven todas las mañanas y no puedes transmitir desilusión ni agobios. Dios está en cada rostro que nos mira; que lo vean también en el tuyo.
Intenta ir despacito por la vida, parándote a escuchar a todos, como yo hice en mi día a día. También estuve con jóvenes y sé qué dura es esta tarea, pero cuánto enriquece. No desfallezcas, Dios te va a echar una mano. No te calles, háblales a Jesús en la cruz cuando te sientas más cansada y a mi Virgen Santísima que tantas veces me ayudó. Ella es fuente de esperanza y ternura.
Te deseo que pases un buen año. Seguiré estando muy cerca de todos los que formáis esta gran familia de la que hoy me enorgullezco. No dejéis de sonreír. Recibid un abrazo muy grande y mi oración.
Tu Madre que te quiere,
Sor Carmen del
Niño Jesús.
Con los sentimientos a flor de piel y las pilas recargadas, hemos entrado a nuestra reunión de claustro después de arroparla todos en el jardín con unas fotos.
Damos gracias por disfrutar de este día y le pedimos a ella que nos ayude a motivar a nuestros alumnos con lo que hemos vivido hoy.






