Es cierto que las Navidades son fiestas para celebrar en familia. Pero en clase, todos compartimos momentos alegres, risas, juegos, confidencias… y también momentos difíciles donde necesitamos sentir el apoyo de nuestros compañeros y profesores.
El colegio es nuestra segunda familia, por eso, antes de comenzar estos días de vacaciones, hemos tenido en la capilla una sencilla celebración navideña donde hemos adorado juntos al Niño Jesús, reconociéndolo como el Salvador que, por amor, se hace uno de nosotros y se convierte en el mejor regalo que podamos desear.
Además, hemos ofrecido alimentos para aquellos que los necesitan, compartiéndolos con alegría porque sabemos que todo lo que tenemos lo hemos recibido como dones gratuitos. Este gesto es el que más puede gustarle a Jesús que desea que todos vivamos como hermanos, hijos de un mismo Padre.
Hoy, 20 de diciembre hemos continuado celebrando estas fiestas con un desayuno compartido de Navidad.
Ha sido un momento muy alegre, cada uno hemos traído dulces de nuestras casas que estaban riquísimos, pero aún nos supieron más deliciosos porque cuando se comparte todo sabe mejor.
Se notaba en el ambiente la alegría contagiosa de saber que estaba muy cerca la celebración del nacimiento del Niño Jesús.
Para terminar la mañana, nos esperaba una gran sorpresa: aprendimos y bailamos la coreografía de la canción que nos une a todos los colegios de la familia FSC: Contigo.
Nuestras compañeras de 2º de Bachillerato nos la enseñaron, y juntos pudimos compartir un rato festivo que ponía el broche de oro a un trimestre que nos ha dejado muy grandes y bonitos recuerdos que llevaremos siempre con nosotros.






