Lo que comenzó como un tímido “sí” en el primer día de catequesis se ha transformado en una profunda experiencia de fe y comunidad. Tras meses de preparación, oración y aprendizajes, este 10 de mayo, nuestros grupos de 3º de primaria, ha celebrado su Primera Comunión, marcando un hito espiritual en sus vidas.
Desde que iniciaron las catequesis, los niños han recorrido un camino lleno de descubrimientos: han aprendido sobre el amor de Dios, el valor del perdón, la importancia de la oración y, sobre todo, el significado profundo de recibir por primera vez a Jesús en la Eucaristía.
Han sido un bonito camino de tres años hasta llegar a este día, durante los cuales han sido guiados con cariño y dedicación por sus catequistas, acompañados en todo momento por sus familias y donde cada encuentro fue sembrando en cada uno de ellos una semilla que hoy florece en la fe. Las dinámicas, las lecturas del Evangelio, los momentos de reflexión y las pequeñas acciones cotidianas han sido parte fundamental de este proceso.
“El ver cómo han crecido espiritualmente ha sido emocionante. Ya no son los mismos niños que llegaron en septiembre. Ahora entienden el valor del sacramento que van a recibir”.
La ceremonia de Primera Comunión tuvo lugar en la Parroquia del Sagrado Corazón, donde cada domingo han compartido la Eucaristía arropados por nuestro Vicario, Don Eduardo, que haciéndolos partícipes de cada celebración, los ha acompañado con gran cariño y alegría en el camino de la fe.
Ha sido una misa muy especial, llena de emoción, música y recogimiento. Para muchos de los niños, será un día inolvidable, por lo que representa: su primer encuentro consciente con Jesús en el pan consagrado.
La comunidad entera se une en oración por ellos, para que este sea solo el inicio de un camino de fe que los acompañe siempre.
Ante la mirada atenta de la Patrona de Melilla, Ntra. Sra. de la Victoria, piden con gran devoción que, como Madre, los acoja “Bajo su amparo” y los guíe siempre hacia su hijo, Jesús en este día tan especial.
Jesús, que te has escondido en un trocito de pan para quedarte conmigo, haz que nunca separemos nuestros caminos.






