El Colegio NUESTRA SEÑORA DEL BUEN CONSEJO se viste de fiesta el 14 de junio de 2025 para celebrar las BODAS DE PLATA PROMOCION 1985-2000
Hoy, 14 de junio de 2025, regresamos con el corazón rebosante de alegría y emoción a aquel lugar que un día fue nuestro hogar. La vida nos ofrece un hermoso regalo: el reencuentro de la promoción 1985-2000. Desde hace meses, hemos estado esperando con gran ilusión poder compartir este día con quienes un día fuimos más que compañeros; fuimos una gran familia. Una familia elegida, a la que nuestros padres confiaron el tesoro más valioso: nuestra educación. Ellos dejaron lo más importante en manos de esta comunidad, y hoy, al mirar atrás, podemos ver cómo aquellos años de dedicación, cariño y enseñanza han dejado una huella imborrable en nuestras vidas.
Después de 25 años de embarcarnos en caminos distintos, volvemos a unirnos bajo el cálido manto de Madre Carmen. Ella ha sido el hilo que nos ha mantenido unidos. A pesar de no habernos visto en tanto tiempo, la esencia de la amistad verdadera perdura. Cuando conversamos, parece que fue ayer cuando compartimos risas y secretos en los recreos.
Nuestros recuerdos son tan reales y entrañables que aún nos hace sentir como en aquellos días pasados.
Recordamos con cariño a Sor Matilde, nuestra querida directora aquellos años, y a Sor Albina con su micrófono guiándonos en el rezo de cada mañana; a Sor Trinidad, siempre llena de dulzura en aquel preescolar y a Sor Desamparados dispuesta a ayudar en su taquilla. Sor Soledad nos preparó para recibir la Primera Comunión, mientras que Sor Rosa, con su estricta pero humana forma de ser, nos dejó lecciones de vida invaluables. Sor Luz Armenia, adorable en todo su ser y Sor Julia que nos enseñó Literatura con pasión (“Fuenteovejuna, todos a una”). No olvidamos a Sor Inmaculada con su forma divina de hacernos amar las Matemáticas, ni a Sor Gema cuyo coro nos hizo saltarnos recreos por el amor a la música, donde muchas de nosotras nos unimos a cantar y tocar la guitarra con alegría. Y cómo olvidar a Sor Angela, que hacía de las clases de Lengua un deleite, y a la Hermana Rita, siempre amable cada sábado en Paz y Bien.
También atesoramos los recuerdos de nuestros queridos profesores, quienes nos enseñaron lecciones que van más allá de los libros y nos enorgullece que muchos hayan querido compartir hoy el día con nosotros. Nos mostraron valores que permanecen vivos en nosotros hoy.
La vida nos ha llevado por caminos distintos, pero este reencuentro es una prueba de que lo que compartimos fue auténtico y verdadero. Las semanas previas a este día han sido un verdadero regalo para nuestros corazones.
Llegamos con nuestras guitarras un poco desafinadas y nuestras voces algo quebradas, pero como nos dijo Sandra: “esto es como montar en bici, no se olvida”. Y así fue. Sacamos nuestros cancioneros de aquellos años y, con mucha ilusión, comenzamos a rasgar nuestras guitarras, reviviendo la música que tanto nos unió.
Hoy, celebramos no solo un reencuentro, sino la esencia de lo que somos y lo que compartimos. Que este día sea un hermoso recordatorio de nuestra historia y el maravilloso legado que nos dejaron aquellos que nos guiaron.
Agradecidos a toda la comunidad educativa del colegio, a la Asociación de Antiguas alumnas y en especial a todas las hermanas.
Paz y Bien.






