El Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo de Melilla celebró con especial solemnidad el 126 aniversario del paso a la vida eterna de Madre Carmen del Niño Jesús, fundadora de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones, cuya memoria sigue siendo un faro de inspiración para toda la comunidad educativa.
Este aniversario representa un momento clave en la vida espiritual del Colegio, reafirmando los valores de humildad, entrega y amor franciscano que la beata promovió durante toda su vida.
La jornada comenzó desde el primer momento del día, cuando el coro del Colegio ambientó la oración de la mañana con canciones especialmente dedicadas a esta conmemoración, creando desde el inicio un clima festivo, de recogimiento y alegría para el resto de las actividades programadas. Estas canciones y melodías evocaron en todos los presentes el espíritu de Madre Carmen y transportaron a la Comunidad Educativa a un espacio de reflexión y agradecimiento.
Posteriormente, en distintos turnos, todos los cursos del centro se congregaron en la capilla. A los pies del Santísimo, dieron gracias a Dios por el testimonio y ejemplo de vida de Madre Carmen y Madre Carlota, modelos de vida cristiana que son faro y luz en nuestro día a día de esta porción de la familia franciscana. Con fe y devoción pedimos una vez más, conmáscorazón, su pronta canonización.
Durante la oración, se recordó el mensaje central de Madre Carmen: “Buscad siempre la voluntad de Dios y confiad plenamente en su amor; Él nunca os faltará”, palabras que continúan acompañando a la Comunidad en su compromiso educativo y personal.
Inspirados asimismo por San Francisco de Asís, cuya frase “comienza por hacer lo necesario, luego lo posible, y de pronto estarás haciendo lo imposible” marcó también la jornada, toda la Comunidad renovó su propósito de servir con humildad y alegría a los demás, siguiendo los principios franciscanos que definen el espíritu de este colegio y de la Congregación.
Los docentes aprovecharon la ocasión para compartir con los alumnos momentos de la vida de Madre Carmen, permitiendo así profundizar en su figura y comprender mejor su importancia en la tradición religiosa y educativa.
La celebración se vivió en cada rincón del Colegio que dejó huella en quienes forman parte de esta gran familia educativa. Al concluir la jornada, la comunidad reafirmó su compromiso de construir juntos un mundo más fraterno y solidario, convencidos de que la luz de Madre Carmen seguirá guiando y animando a las futuras generaciones.
Como símbolo de nuestra pertenencia a la familia franciscana, a lo largo del día fuimos ‘rellenando’ la TAU con trocitos de cuerda. Sostenidos en el Señor, al estilo de Francisco de Asís, continuamos esta cadena en la historia, como él, pisando sus huellas, siendo instrumentos de Paz y Bien.






