El pasado viernes 23 de enero de 2026 fue una jornada muy especial para toda la Comunidad Educativa del Colegio. Los alumnos de 3º de Educación Primaria vivieron un momento profundamente emotivo al recibir el sacramento de la Confirmación, un paso esencial en su camino de fe y crecimiento espiritual.
La ceremonia se celebró en la iglesia del Sagrado Corazón, un lugar muy querido por todos, cargado de simbolismo y recogimiento. Presidió la Eucaristía D. Eduardo Resa Huertas, vicario episcopal de Melilla, quien, con su cercanía y carisma, supo llegar al corazón de los presentes, transmitiendo con claridad el significado profundo de este sacramento.
Durante la celebración, los niños, acompañados por sus familias, catequistas, Hermanas y profesores, reafirmaron su compromiso con la fe cristiana y recibieron con alegría al Espíritu Santo, fortaleciendo así su unión con la Iglesia. Cada gesto, cada palabra, cada signo litúrgico estuvo cargado de emoción. Los alumnos participaron activamente en las lecturas, las ofrendas y los cantos, preparadas con esmero durante las semanas previas, lo que hizo de la ceremonia un acto aún más cercano y participativo.
La Confirmación representa para ellos un nuevo comienzo. Es el momento en que, guiados por el Espíritu Santo, se convierten en testigos valientes del mensaje de Jesús, preparados para asumir su misión cristiana con responsabilidad, alegría y entrega.
Este paso los acerca aún más a la celebración de su Primera Comunión, que tendrá lugar en los próximos meses, y para la cual continúan formándose con ilusión y dedicación.
Queremos agradecer a todos los que han hecho posible este día tan especial: a los catequistas por su acompañamiento constante, a las familias por su compromiso y testimonio de fe, a las Hermanas y a todos los miembros del equipo docente que han apoyado este proceso con cariño y profesionalidad.
Pedimos al Señor que el Espíritu Santo, que ha sido derramado hoy en sus corazones, los guíe en cada paso de su vida, les conceda fortaleza ante las dificultades, sabiduría para tomar decisiones y un corazón siempre dispuesto a amar y a servir.
Que nunca olviden que no caminan solos, que Dios los acompaña en cada instante.






