PRIMERA COMUNIÓN, UNA AMISTAD PARA SIEMPRE

Hoy no solo recordamos los tres años de catequesis que dejamos atrás,recordamos un camino lleno de pequeños pasos que, sin darnos cuenta, han ido dejando una huella profunda en cada uno de nuestros hijos.

Han crecido. No solo en conocimientos, sino en valores, en sensibilidad, en la forma de mirar a los demás y de entender la vida. Han aprendido a compartir, a escuchar, a preguntarse cosas importantes…y, sobre todo, a sentir.

Para muchas familias, este recorrido tiene un significado aún más especial. Como madre que también fue alumna de este colegio, vivir esto desde el otro lado ha sido profundamente emocionante. 

Es como cerrar un círculo y, al mismo tiempo, abrir otro nuevo. Ver a mi hijo crecer en el mismo lugar que me vio crecer a mí, bajo los mismos valores, es un regalo difícil de explicar con palabras.

Y en el corazón de todo esto, está la figura de Madre Carmen, cuya esencia sigue viva hoy en cada rincón del colegio. Su legado no es solo historia: es presencia, es guía, es ese espíritu que sigue acompañando a nuestros hijos en cada paso que dan. De alguna manera, todos nosotros  formamos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos, algo que comenzó con ella y que hoy continúa vivo. Este camino no habría sido igual sin las personas que han estado día a día acompañando a nuestros hijos. Gracias de corazón a sus catequistas, Raquel, Isa y María Dolores, por su paciencia, cariño y dedicación. Y de una forma muy especial, gracias a la hermana Gema, por su entrega, cercanía y por sembrar tanto en cada uno de ellos.

Vuestra labor deja una huella imborrable que va mucho más allá de estos años. No podemos olvidar en nuestros agradecimientos, los dirigidos a don Eduardo Resa, nuestro párroco, por acompañar a nuestros hijos en un día tan especial y por guiarlos en su camino de fe con tanto interés y entusiasmo.

Y entonces llega ese día: la Primera Comunión. Un día que se prepara durante mucho tiempo, pero que pasa en un suspiro, lleno de nervios, ilusión y emoción. Un día en el que los vemos especiales, quizá un poquito más mayores, pero con la misma mirada limpia. Un día que guardaremos siempre en el corazón, el 25 de abril, no solo por todo lo que se celebra, sino por todo lo que significa: este tiempo recorrido, lo aprendido y lo que empieza a partir de ahora.

Uno de los momentos más emocionantes y que jamás olvidaremos fue cuando rezaron a la Virgen de la Victoria, patrona de Melilla, poniéndose bajo su amparo. Sus voces llenaron la iglesia de emoción y nos recordaron el verdadero sentido de todo este camino.

Y ahí entendimos que este trayecto no termina aquí, porque la Primera Comunión no es una meta, sino el comienzo de una nueva etapa. Todo lo recibido ya forma parte de quienes son y eso los acompañará siempre. Como les dijo don Eduardo: ojalá sean igual que San Marcos, que de niño seguía muy de cerca a Jesús y dio luego testimonio de su vida; y que nosotros, sus padres, les ayudemos a crecer en la fe y no hagamos de este día un fin, sino el principio de una gran amistad con Jesús.

GRACIAS A DIOS POR TANTO.

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