El fin de una etapa, el comienzo de una vida.
GRADUACIÓN 2025-2026
¡Nos graduamos!
En un día lleno de amor, gratitud y fe, la promoción 2025-2026 se despide de su segunda casa.
El 15 de mayo de 2026 ahora ocupa un lugar especial en nuestros corazones.
Llegó el día que veíamos tan lejano. Después de tantos años hoy nos despedimos de nuestro colegio, el segundo hogar que nos ha visto crecer como personas.
La celebración se inició donde comenzó nuestra historia: en la capilla. Nosotros, nuestros profesores, las hermanas y nuestras familias fuimos partícipes de una eucaristía que se quedará en nuestros corazones para siempre: entre lágrimas, canciones e ilusión, cada lectura se sentía como una despedida y el inicio de una nueva etapa.
A lo largo de nuestra vida nos han enseñado, teniendo de modelo a Madre Carmen, a vivir en el amor, en la verdad y en la coherencia y a seguir, como San Francisco, los pasos de Jesús, aprendiendo a ser “cómo Él”. Nunca olvidaremos las palabras que el sacerdote nos dijo: “Recordar es volver a pasar por el corazón”.
La eucaristía finalizó con la imposición de la medalla de la Divina Pastora, momento en el que nos dimos cuenta de lo afortunados que hemos sido al habernos educado, rodeados de personas que se han convertido en nuestra familia.
Después de ponernos en manos de Jesús y de su madre, la celebración se trasladó al salón multiusos para comenzar con el acto. La delegada de clase, Laura Escarvajal Díaz, y nuestra compañera, Marta González Pérez, leyeron un discurso nos hizo emocionarnos porque fue un viaje por la memoria y una reflexión de todo lo que hemos vivido estos años: los infinitos recuerdos de nuestra etapa de infantil, el paso a primaria, las excursiones a los pinos, el cambio al curso de los “mayores”, los momentos de risa en el patio, las carreras solidarias; y cómo no, cuando nos dimos cuenta de que éramos los mayores del cole y que comenzaba la cuenta atrás para nuestro adiós: “Porque al final, lo que empezó cruzando una puerta… no termina al salir de ella. Se queda con nosotros”.
Más tarde, la presidenta de la asociación de Antiguos Alumnos del colegio, Mª Ángeles, nos concedió el honor de formar parte de esta gran familia.
Continuamos con la imposición de las becas, un momento muy especial. Cada uno de nosotros, acompañados de personas que nos han guiado paso a paso en este camino, y sintiendo la mirada de amor y orgullo de nuestros profes y familias, recibíamos la beca que le daba sentido a todo lo vivido entre estas paredes.
Las palabras de nuestra directora titular, Madre Piedad Ríos, sobre la importancia de la verdad y la libertad, señalaba que esta ceremonia estaba llegando a su fin.
Y llegó el descubrimiento de nuestra orla. Ya no somos los niños que cruzaron por primera vez las puertas del colegio, sino personas que se van llenas de lo que este lugar nos ha dejado dentro. En el centro del cuadro y en el interior del marco se encuentran nuestros profesores. Ellos han sido nuestro pilar fundamental en esta etapa, y aunque algunas veces nos hemos desviado, han sido la luz que nos ha iluminado el camino. Nos llevamos de ellos no sólo lo aprendido en cada una de sus asignaturas, sino valores y enseñanzas que van mucho más allá de las materias: a respetar y a tratar a los demás como hermanos.
Finalmente, algunas compañeras hicimos la coreografía que nos ha acompañado en esta etapa de bachillerato. La canción “Contigo” y los aplausos de todos nuestros seres queridos pusieron el broche al acto de graduación y a nuestro paso por el colegio.
Queremos agradecer a las hermanas el habernos permitido vivir este viaje tan bonito y especial que recordaremos el resto de nuestras vidas; a nuestros profes, el cariño y la paciencia que han tenido con nosotros estos años; y por último, me gustaría darle las gracias a mis compañeros: sois la familia que no se elige, que simplemente llega a tu vida como un regalo.
El colegio nos ha enseñado, como nuestra Madre María, a perdonar, predicar, contagiar la bondad y a querer “con corazón de Madre”. Sabemos que nuestra segunda casa siempre tendrá las puertas abiertas para abrazarnos con todo el cariño del mundo.
Gracias, de nuevo, a todos los que nos habéis acompañado y apoyado en este maravilloso trayecto: hermanas, familia, profesores, compañeros. ¡Hasta pronto familia! ¡Os queremos!
«Deténganse, escuchen, confíen; de ese modo, el don de su vocación madurará, los hará felices y dará frutos abundantes».
Papa Leon XIV
Resonará siempre en nuestro corazón:
“No temáis. Dios va con vosotros, y esta casa siempre tendrá las puertas abiertas.”






