El pasado 25 de abril, nuestro colegio vivió una jornada cargada de fe, alegría y esperanza al celebrar el Día de Nuestra Señora del Buen Consejo, patrona y titular de nuestro centro educativo. Esta festividad tan significativa fue un momento de encuentro para toda la comunidad educativa, que quiso rendir homenaje a la Virgen, guía y modelo de vida cristiana para todos nosotros.
La celebración comenzó con la Santa Misa, presidida con solemnidad por el vicario episcopal de Melilla, en la que dimos gracias a Dios por el don de María como Madre y Consejera. Durante la Eucaristía, se hizo presente el espíritu pascual de estos días de fiesta, y también el deseo de renovar nuestro compromiso como discípulos de Cristo. Además, este acto litúrgico marcó el inicio oficial de nuestra peregrinación como “Peregrinos de Esperanza”, en el marco del Año Jubilar 2025 convocado por el Papa Francisco.
En los días previos, los alumnos y el personal del colegio tuvieron la oportunidad de acercarse al Sacramento de la Reconciliación, disponiendo así su corazón para vivir con plenitud la gracia del jubileo. La confesión fue vivida con recogimiento y sinceridad, como parte esencial del camino espiritual propuesto para este año especial.
Tras la celebración eucarística, toda la comunidad emprendió la peregrinación hacia la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, designado en nuestra ciudad como Templo Jubilar. Durante el trayecto, se vivió un ambiente de fraternidad, oración y alegría, compartiendo la fe en cada paso.
Una vez llegados al templo, realizamos una pequeña oración comunitaria en la que profesamos solemnemente nuestra fe mediante el rezo del Credo, manifestando así nuestra adhesión firme a Cristo y a su Iglesia. También elevamos nuestras plegarias por las necesidades de la Iglesia universal, (en sustitución del rezo por las intenciones del Papa, dado su reciente fallecimiento).
En esta oración pudimos escuchar una reflexión sobre el tiempo pascual y la importancia de haber ganado el jubileo, mientras unos alumnos nos presentaban unos signos que terminaron recreando el logo del Año Jubilar de la Esperanza 2025.
La jornada transcurrió en un ambiente sereno y profundamente espiritual y estuvo marcada por la participación activa de todos los presentes. Con gran gozo, pudimos así cumplir los requisitos establecidos para ganar el jubileo: confesión sacramental, participación en la Eucaristía, peregrinación a un templo jubilar, profesión de fe y oración por las necesidades de la Iglesia.
Damos gracias a Dios por este día inolvidable, por el ejemplo de Nuestra Señora del Buen Consejo, y por la oportunidad de crecer en nuestra fe como comunidad educativa.
Sigamos caminando juntos como Peregrinos de Esperanza, llevando la luz de Cristo a nuestro entorno.






