El pasado viernes, 21 de noviembre, el colegio vivió una jornada llena de fe y ternura con la celebración de la festividad de la Virgen Niña.
Los alumnos de Infantil y Primer Ciclo de Primaria fueron los protagonistas de un acto que, una vez más, llenó de alegría y devoción cada rincón del centro.
La celebración se inició con la representación de San Joaquín, Santa Ana y la Virgen María, quienes, con profunda entrega, presentaron y ofrecieron a su pequeña hija al Señor. Este momento, cuidado con delicadeza por los alumnos, permitió recordar la pureza y la confianza con las que María, aun siendo una niña, abrió su corazón para decir “sí” a Dios. Un gesto que inspiró a todos los presentes, evocando también el espíritu humilde y fraterno de San Francisco, quien supo vivir la fe con la sencillez de un niño.
Tras la escenificación, dio comienzo una emotiva procesión hacia el patio del colegio. Los alumnos de 3º de Infantil y 2º de Primaria actuaron como costaleros, guiando con cariño el pequeño trono de la Virgen Niña. A lo largo del recorrido, se realizaron diversas paradas en estaciones preparadas para pedir por distintas intenciones. Mientras tanto, el resto de los alumnos acompañaba el trayecto tirando pétalos, cantando con alegría y dedicando piropos llenos de afecto a la Virgen María.
La celebración culminó en un ambiente de recogimiento y emoción. Nuestros pequeños, rezando con la misma inocencia que un día tuvo María, se sintieron acompañados por su mirada maternal, que los guía siempre hacia Jesús. Una jornada que recordó, al igual que enseñaba San Francisco, que la fe crece desde la sencillez, la bondad y la alegría del corazón






