En el marco del Año de San Francisco, que en nuestro colegio celebramos bajo el lema “como él”, hemos vivido una jornada muy especial con la visita del Obispo de Málaga, don José Antonio Satué Huerto, el pasado 6 de febrero. Un día sencillo y profundo a la vez, lleno de gestos pequeños que hablan del carisma franciscano que nos define. El Obispo llegó a nuestro centro alrededor de las 11 de la mañana, coincidiendo con el recreo, mientras el alumnado compartía el ya tradicional bocadillo solidario. Fue recibido por el Equipo Directivo, con quien mantuvo un encuentro cercano en la biblioteca, espacio de diálogo y reflexión tan significativo para nuestra comunidad educativa.
A las 12 en punto, una sorpresa llenó de alegría los pasillos del colegio: por megafonía sonaba el “Cumpleaños feliz”, interpretado por el coro del cole, acompañado de guitarras y otros instrumentos. Un gesto sencillo, pero cargado de cariño, que dibujó sonrisas en todos. Tras este momento, don José Antonio comenzó su recorrido por las aulas.
En Infantil, los pequeños estaban sentados en el suelo con su seño, trabajando series con figuras geométricas. El Obispo se sentó con ellos, jugó, intentó repetir las series y recibió aplausos y ánimos cuando lo lograba. Después, fue él quien propuso una nueva serie, y los niños, muy atentos, le contaron lo que estaban aprendiendo. Incluso les mostró, con las figuras, la estrella mudéjar de Teruel, su tierra natal.
En 6ºB, el alumnado le explicó cómo se organizan en las casas de Hogwarts para el trabajo diario y el fomento de la lectura. Aprovechando una clase de matemáticas, el Obispo escribió en la pizarra una pregunta sencilla que se transformó en una gran lección de vida: “Si tengo 10 cosas y reparto dos, me quedan ocho… pero si tengo 10 sonrisas y reparto dos, ¿qué ocurre?”. Les explicó que hay cosas que, cuando se comparten, no se restan, sino que se multiplican. Cuando le preguntaron qué reunión de las que había tenido le había gustado más, respondió con sinceridad: “Esta de ahora mismo”, recordándoles la importancia de vivir el presente, valorar lo que tenemos delante y disfrutar del aquí y ahora.
En 1ºB de ESO, el encuentro tuvo lugar durante la clase de Música. En un clima distendido y lleno de curiosidad, uno de los alumnos le preguntó cómo era ser obispo. Don José Antonio respondió con una comparación muy sencilla y cercana: “Es como ser director de orquesta”.
Explicó que, igual que en una orquesta, cada persona es importante, cada uno tiene su propio ritmo y su propio instrumento, y la misión del obispo es escuchar, acompañar y ayudar a que todos suenen en armonía. Una imagen que ayudó a los alumnos a comprender que liderar también es cuidar y servir.
La última clase que visitó fue 1º de Bachillerato, donde se produjo un diálogo especialmente profundo y cercano. Los jóvenes le preguntaron por su vocación, por qué decidió ser sacerdote y cómo había sido su camino hasta llegar a ser obispo. Compartió con ellos su experiencia personal con mucha sencillez, hablando también de las distintas realidades que ha conocido a lo largo de su vida como un reto lleno de desafíos, pero también de esperanza.
Antes de despedirse, quiso dejarles un mensaje que caló hondo: les habló de las dificultades que inevitablemente se encontrarán en el camino, pero les animó a no vivir con miedo ni resignación. “No dejéis que la vida os coma —les dijo—, comeros vosotros la vida”. Sus palabras, sinceras y directas, fueron acogidas con un aplauso largo y sentido, nacido del corazón de los alumnos. Antes de la despedida, la madre Piedad le hizo entrega de un libro sobre Melilla, escrito por Antonio Bravo y dedicado por el propio autor, como gesto de agradecimiento y para que pudiera conocer mejor la historia y la riqueza de nuestra tierra.
El sábado, la agenda de don José Antonio le traía de vuelta a nuestro Colegio. En esta ocasión, el encuentro era con los sacerdotes y religiosos de Melilla.
Tras rezar en la capilla la Hora Intermedia, compartieron la comida. Al finalizar, el Obispo quiso tener un breve encuentro únicamente con los religiosos, quienes expresaron sus inquietudes y escucharon las palabras de quien es hoy su guía y pastor en esta ciudad.
Un tercer encuentro se produjo el domingo 8 de febrero con la Eucaristía de las familias en la parroquia del Sagrado Corazón. En ella, don José Antonio nos regaló palabras llenas de profundidad y esperanza: ser sal para dar sabor a las cosas sencillas de la vida; ser luz que ilumina a los demás y nos ayuda a descubrir que Dios camina siempre con nosotros. Nos recordó que somos luz cuando vivimos con honestidad, cuando somos solidarios con quienes sufren y cuando compartimos no solo pan, sino también sonrisas, alegría y compañía. Y, finalmente, nos habló de la entrega: una generosidad total, como la de Jesús, que se da hasta el final. Así, siendo sal y luz, seguimos aprendiendo a vivir “como Él”.
Damos gracias a Dios por esta visita que tanto bien nos ha hecho. Agradecemos también a Don José Antonio estos días que ha pasado entre nosotros dando lo mejor de sí en cada momento, escuchando y acogiendo a cada uno de corazón.
¡Bendito sea Dios
que tanto nos quiere!
También pueden ver la noticia de toda la visita pastoral de nuestro obispo Don José Antonio Satué en la web de la diócesis pinchando en este enlace.






