Holywins… o, lo que es lo mismo, LLAMADOS A LA SANTIDAD
Sí, tú que nos lees, también estás llamado a ser santo. En este mundo en el que lo esperpéntico parece ganar terreno, en donde acogemos tradiciones ajenas poniéndolas por encima de las nuestras propias, sigue brillando la Luz de Cristo, la Luz de la Vida, donde brillan todos los que un día dieron su vida y arriesgaron todo ganando así la Corona de la Vida.
¡El día de Todos Los Santos solía ser una fiesta celebrada por todo lo alto! Una tradición bonita, arraigada en las familias cristianas, que pasaba de abuelos a nietos, poniendo el foco en lo verdaderamente importante, la Vida Eterna, a la que, sin merecerlo, estamos llamados. Era algo más que comer dulces típicos, los famosos “huesos de Santos”, buñuelos o castañas, visitar el cementerio para recordar a los que ya gozan, o así lo pedimos, de la Bienaventuranza Eterna; y se vivía con el corazón en el suelo y la mirada puesta en el cielo deseando, cuando nos llegue el momento, poder ver el rostro de Dios.
Y es eso lo que desde nuestro colegio buscamos, enseñar, transmitir a nuestros alumnos esa llamada a la santidad porque, aunque parezca imposible, todos estamos llamados a ser santos. Y en eso ha consistido nuestro día, en acercar a todos, desde los más pequeños a los más mayores del cole a la vida de Santos que, como ellos, un día optaron por hacer el Bien. Trabajando la biografía de Santa Clara de Asís, San Vicente de Paúl, San Juan Pablo II, Santa Teresa de Jesús… han podido descubrir que el camino que ellos recorrieron es el mismo por el que ellos, día a día, transitan, porque también se puede ser santo en “jeans y zapatillas”, santos que coloquen a Dios en primer lugar en el mundo en el que les ha tocado vivir.
¿Por qué nos da vergüenza celebrar lo nuestro, vestir a nuestros niños para recordar que alguien antes que nosotros consiguió alcanzar el cielo, pero no nos avergonzamos de decorar nuestras casas y cuerpos, templos del Espíritu Santo, con disfraces y máscaras que atraen la oscuridad? En nuestro colegio no hay cabida para “halloween” porque somos hijos de Dios Vivo.
“¡No tengáis miedo, abrid las puertas a Cristo!” Abrid el corazón a la Luz que venció las tinieblas para hacernos partícipes del Amor que salva. Ojalá dejar atrás el “truco o trato” y hacer vida que
lo SANTO VENCE.






