Hoy, 25 de enero, mi movimiento de Paz y Bien ha celebrado la festividad de Santa María de Paz y Bien, y os puedo asegurar que ha sido un día mágico y muy divertido. Aunque oficialmente se celebra el 24, lo nuestro es tan especial que nos hemos dado el lujo de trasladarlo un día más tarde.
Todo comenzó en la capilla de nuestro cole, Nuestra Señora del Buen Consejo.
Allí nos reunimos todos los grupos: niños, adultos, hermanas y, por supuesto, los animadores, que intentamos mantener el orden y la calma (a veces sin mucho éxito, pero con mucho cariño).
La jornada giró en torno a la Virgen María, y aprendimos sobre muchas de sus facetas: Madre de nuestro Señor, primera evangelizadora, fiel creyente… Me sorprendió darme cuenta de cuántas cosas podemos aprender de ella.
Entre lecturas, reflexiones y canciones, algo me quedó claro: nuestra Madre no solo inspira, sino que también nos une.
Uno de los mejores momentos fue cuando cantamos juntos nuestro himno.
¡Qué emoción ver a todos cantando con el corazón!
Todos unidos para hacerlo sonar bonito y con orgullo; hicieron sentir como si las palmadas fuesen los latidos de nuestros corazones sonando al unísono por nuestra Madre, Santa María de Paz y Bien.
Pero el momento más especial de hoy llegó con la presentación de nuestra bandera. Sí, ¡tenemos bandera oficial de nuestro Movimiento ya, con nosotros, en el cole! Verla ondear fue como decir: “Estamos aquí y somos una gran familia”.
Y después, porque en Paz y Bien sabemos equilibrar lo serio con lo divertido, pasamos a la biblioteca para jugar al bingo.
¿El resultado? Tres ganadores a la vez. ¡Menudo caos! Pero nada que unas buenas risas no solucionaran. Al final, hasta el premio se compartió, porque eso es lo que hacemos aquí: compartimos, incluso cuando ganamos (aunque no negaré que alguno lo discutió un poco).
Luego, disfrutamos de una merienda deliciosa con los padres, los niños y todos los que quisieron sumarse. Y, como siempre, los niños nos regalaron el final perfecto: entre el patio, los cantos, las bromas, los juegos y los bailes, nos recordaron lo bonito que es vivir con alegría y en comunidad; y en mi caso, también la importancia de amar y ser amado y de hacer el bien de la mejor forma posible…
Hoy no solo celebramos Santa María de Paz y Bien; celebramos lo que somos como grupo: una familia que aprende, ríe, comparte, y, sobre todo, vive en paz luchando contra el mal solo con el bien.
Paz y Bien
De una alumna, animadora y apasionada de su colegio, su gente, su Movimiento y, de lo más importante, nuestro Padre.






