Los alumnos de 1.º de Bachillerato hemos vivido una experiencia inolvidable en nuestro viaje a Sierra Nevada, una oportunidad magnífica para convivir, disfrutar del deporte y crear recuerdos que quedarán para siempre en nuestra memoria.
Nuestra aventura comenzó con el trayecto en barco hasta Málaga. Tras desembarcar temprano, continuamos el viaje en autobús hacia Sierra Nevada, haciendo una parada para desayunar. Al llegar, dejamos las maletas en el hotel del centro y dimos un paseo por la zona junto a los profesores, tomando así un primer contacto con el entorno y el ambiente de la estación. Más tarde, nos dirigimos al albergue para recoger el material de esquí y, después de cenar, todavía tuvimos tiempo para dar vuelta por el pueblo antes de irnos a descansar.
Al día siguiente comenzaron nuestras jornadas en las pistas. Conocimos a los monitores y recibimos nuestras primeras clases de esquí, en las que algunos se iniciaron en este deporte y otros siguieron mejorando su técnica.
Después de una mañana intensa, unos continuaron esquiando y otros regresamos al albergue para recuperar fuerzas. Allí pudimos disfrutar del paisaje nevado, contemplar las vistas y compartir momentos de convivencia que hicieron aún más especial la jornada.
Con el paso de los días fuimos ganando confianza y seguridad sobre los esquís. Cada mañana madrugábamos para aprovechar al máximo el tiempo en la nieve, combinando momentos de práctica libre con las clases de los monitores. Poco a poco, nos animamos a bajar por pistas de mayor dificultad, superándonos a nosotros mismos y disfrutando cada vez más de la experiencia.
Al volver al albergue, las tardes y noches se llenaban de conversaciones, risas y tiempo compartido en grupo, fortaleciendo la amistad y el compañerismo. La última noche, además, celebramos una fiesta de despedida que puso el broche de oro al viaje ¡Qué bien lo pasamos!
En nuestro último día regresamos a Málaga y paseamos un rato por el centro antes de embarcar de vuelta a Melilla. La llegada fue especialmente emocionante, ya que, además de nuestras familias, varios miembros del colegio nos esperaban para recibirnos. Así terminó un viaje que no sólo nos permitió aprender y disfrutar del esquí, sino también crecer en convivencia y llevarnos un recuerdo imborrable.
¡Gracias a todos los que lo hicieron posible!






